Frase que escuché y dije cientos de veces en muy variadas situaciones desde que tengo 15 años. Sin embargo, jamás le había encontrado el sentido que le veo ahora.

Porque esto nada tiene que ver con aquella canción de Sumo que cantaba a los gritos en pleno pico de rebeldía adolescente. Ya no tiene relación con querer expresar al mismo tiempo mucho inconformismo y la incapacidad de ubicarme y proyectarme en el futuro de la sociedad que veía, ni indica el inicio de una búsqueda.

Esto es mas que nada una certeza. Aunque como recién ahora puedo afirmarlo con toda mi alma, mejor sería introducir una pequeña modificación: no sabía lo que quería pero lo quería lo antes posible.

Mejor dicho, no tenía idea de qué estaba hablando, pero deseaba con el corazón quedar embarazada. Y más. Quería tener un hijo, ser responsable de la crianza de otro individuo.

Lo podía imaginar, todas las mujeres que me rodean me contaron sus historias, leí al respecto y usé google indiscriminadamente. Pero no tenía idea de qué es que estaba queriendo cuando decía “quiero estar embarazada”.

Y no te digo: “no tenés idea de lo que se viene una vez que nazca” o “cuando no duerma” o en ninguna vez en particular. Desde el arranque.

 

5 aspectos del embarazo que lo transformaron en un completo viaje a lo desconocido:

– Cuando me decían eso que “la gente te malcría” o “todo es más amable” no me imaginaba nada parecido a lo que viví. Realmente la vida te sonríe un poco si te salteás todas las esperas mientras que las personas suspiran moviendo un poquito la cabeza para el costado a tu paso. Modo camino en un nube: on.

– Los que no eran tan amables son los que “monitorean y cuidan la salud”. El sistema de salud está a tu disposición, si. Para controlar cada una de tus acciones vitales. Nunca había tenido consultas tan largas con tantos especialistas, con una marca cortita cuerpo a cuerpo durante un período prolongado. Te la regalo.

– Dejé de dormir mucho antes de parir. Suena a amenaza, lo se; porque no dormir es grave. No se puede hacer mucho al respecto, pero es bueno saberlo para tenerlo en cuenta. A partir del mes 5 (enero, calor húmedo que te cortaba la respiración, máximas de 35 grados) despertándome cada pocas horas. Todo mejoró cuando Maite nació y ambas pasamos a dormir hermosas siestas durante un par de meses.

– En cierto punto dejé de reconocer como propias algunas partes del cuerpo. Empecé con un sencillo “esa manchita no estaba ahí antes” y pasamos por toda clases de “¿y esto?” y de “mi amor, ¿qué ves acá?”.  Mi pelo es otro.Todavía no me siento yo.

Rollercoaster of love un poroto. Lloré, reí y me indigné con todo tipo de cosas. En la misma hora. Y miren que yo conozco de cambios de humor. Pero esto no era tanto eso. Eran momentos en los que me invadía profundamente algún sentimiento hasta que me calaba los huesos. Y se pasaba.

 

¿Cómo podía querer tanto, tanto algo que no tenía idea cómo iba a ser para mi?

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