La conciliación debe empezar por uno mismo

Siendo la conciliación un temita que está tan de moda, los pongo al tanto de este dilema en mi cabecita:

Tengo un muy buen trabajo. Buenísimo en varios sentidos, pero principalmente, porque voy a trabajar con ganas. Disfruto lo que hago. Me gustaba antes de que naciera Maite y ahora también, si bien mi sentido del tiempo que tengo en esta vida ha cambiado bastante desde ese momento.

Mi percepción no es lo único que ha cambiado con el nacimiento de la más linda.

Yo era de las que no faltaba nunca, y si había alguna oportunidad iba también los sábados. Motivada de verdad. Tan así que, el año anterior a que naciera la niña, hice tantas tareas que terminé casi duplicando el horario con el que había entrado a este trabajo. Y yo co-pa-da. Mis jefes me daban responsabilidades de todo tipo y yo cumplía divinamente y con una sonrisa en la cara.

Incluso embarazada, trabajé hasta el último día posible por ley. Mas lenta, sin dudas, pero porque el embarazo te regala algunas torpezas y bastante cansancio. Pero bien igual.

A fines de mayo del año pasado nació el retoño de la casa. Yo estuve de licencia maternal hasta el 1ro de setiembre y volví con todas las pilas. Como no podía ser de otra manera, volví un poco perdida. El tiempo fuera tiene sus consecuencias.

Ese año terminó divino. Ni una falta, salvo la licencia maternal.

Y arrancamos este precioso 2014. Maite empezó el maternal y mi tan logrado mundo laboral se fue a pique. O por lo menos así me siento.

Este año Maite se ha enfermado varias veces (primer año de maternal, te amamos igual y no te cambiamos por nada en el mundo). Otitis, llagas y rotavirus. A eso, se le suma que este año ¡yo me he enfermado! En abril me di un porrazo de espalda entera que me tuvo titada una semana y tomando calmantes por varias más, luego me pasó aquello del dedo del pie justo volviendo de las vacaciones de invierno y ahora, después de faltar 3 días porque la piccola estuvo con el bendito rotavirus con suero en el hospital, estoy pasando el fin de semana con fiebre, cólicos, vómitos y diarrea.

¡Divino todo! Díganme si no.

Creo que este año he faltado más a mi trabajo que nunca en la vida. Y, si bien mi jefes son soñados, porque no hacen más que darme para adelante, mi cabeza no me deja en paz.

A veces, para sentirme mejor, intento pensar que hay mujeres que no tienen esposos que faltan a la par y que también dejan de lado su trabajo un poco. O pienso en las personas que no tienen la suerte que yo tengo con mis jefes. Pero no me rinde intentar pensar en la desgracia ajena, si no todo lo contrario. Termino en que “no entiendo cual es mi problema”.

En otros momentos pienso en el sistema de cuidados que se está pensando en mi país y lo tarde que me va a llegar. Y tampoco me aporta nada.

Porque lo que me pasa es que no logro conciliar en mi cabeza la idea de que somos solo dos y estamos haciendo lo mejor que podemos.

Ustedes, madres con experiencia y con cabecita más dócil que la mia ¿cómo hacen?

 

 

 

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9 comentarios sobre “La conciliación debe empezar por uno mismo”

  1. La verdad es que conciliar vida laboral y vida familiar no es tarea fácil, pero tampoco imposible. Yo tengo la suerte que trabajo a media jornada (de momento estoy de excedencia, pero pronto me incorporaré). Pero si mis peques se ponen malitas me lo puedo combinar con el horario de mi marido, y si el se las queda por la mañana voy de tarde o al revés… Nosotros los solucionamos así y de momento no nos va nada mal!

    1. ¡Que bien les sale! Nosotros pudimos hacer eso el año pasado que me reintegré al trabajo solo medio horario, pero cuando empezó este año arranqué horario doble… conciliar nada… una locura. Solo que ahora ya no puedo dar marcha atrás sin dejar algo y aún no estoy segura de lo que quiero. Gracias por compartir tu experiencia 🙂

  2. No es fácil, yo he tenido estos últimos cuatro años dos trabajos de muy pocas horas a la semana y otra temporada la he pasado en el paro, así que no he tenido problemas para compatibilizar. Pero es cierto que, precisamente por ser madre, he rechazado algún trabajo que me iba a tener demasiadas horas fuera de casa y con un nivel de estrés muy alto. Trabajos que, sin hijos, jamás hubiera rechazado porque siempre me sentí capaz de todo…Asi q ya ves, es complicado! No te sientas culpable, trabajaste muchisimo antes, no pasa nada porque ahora tengas una mala racha…

    1. Gracias por la onda positiva. Mi jefa hoy me dijo lo mismo: “tenés una trayectoria” (que va con tu “trabajaste muchísimo antes”. Y si lo pienso con la cabeza fría se que tiene razón. Digo, al final es mi jefa diciendo “no pasa nada”, así que no debería pasar nada. Pero la cabecita… vaya cabecita…
      Pero ya no se como haría si fuésemos una familia numerosa como la tuya! 🙂

  3. Tener un hijo te cambia la vida y es verdad que cuesta adaptarse. Yo tengo tres y trabajo fuera de casa, hay momentos complicados porque te parece que pierdes cosas de tus hijos y que no llegas a todo! Yo tuve que cambiar de trabajo, pero el que tengo actualmente, me pero mote organizarme. Para mi ha sido importante darme cuenta que no llego a todo, ni soy superwoman, ni nada de eso… Ánimo!!!!!! Bs

  4. La verdad es que es complicado compaginar el trabajo con los hijos sobre todo cuando se ponen malitos, y para nosotras es duro porque pasamos malas noches, también nos ponemos malas, todo nos lo pegan, al menos a mí, varicela incluida 😉
    Yo tengo la suerte de que mi madre tiene disponibilidad, y cuando alguno se pone malo se lo llevo sin pensar. Porque yo hago jornada reducida de 9 a 15 horas pero no puedo estar faltando cada dos por tres, así que con mi madre me lo puedo compaginar genial.

    1. A mi antes no se me pegaba nada y acá estoy, haciendo eco de la pequeña. Todo cambia…
      Igual te digo, ¡que se te pegue la varicela! Estabas buscando faltar al trabajo y te le tiraste encima a las ronchas hasta que se te pegó. No hay otra manera 😉
      Agradecé que contás con tu madre. En mi caso, ella aún trabaja muchas horas, así que mal que podría.
      Espero que todo siga viento en popa. Abrazo.

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