Madre / Abuela

Se sabe que cada rol viene con lo suyo. Cualquier rol. Y sobre este asunto de las abuelas hay dicho tanto como tantas personas existen en el mundo. Y acá va algo que he notado hace poco.

Con escasos 15 meses de experiencia ya tengo una lista de cosas con las que la abuela dice “que divina”, “que inteligente” o “que intrépida” que a mi (que vengo a ser la madre) me ponen los pelos de punta. Esos hitos del desarrollo que la abuela cuenta con júbilo a todas las amigas y al resto de la familia y que para nosotros padres y la convivencia en esta casa han sido puntos de inflexión.

1- El momento que decidió agarrar su propio cubierto para comer.
Nosotros no tuvimos energía ni llevamos una rutina amigable para el famoso BLW. Así que la perspectiva de relajo a la hora de la comida era menor que la del bloguero promedio.
El acercamiento a la alimentación complementaria para Maite fue como la conocí yo: arrancando con purés y potajes, incorporando las comidas de a una y con variadas consistencias dado en la boca con una cuchara de bebé. Y ella siempre comió divino, abriendo bien grande la boca. Casi que no había ni razón para usar babero.
Hasta que agarró el cubierto con sus propias manos. Ahora puedo jactarme de haber despegado del techo de la cocina alguna que otra preparación gourmet.
Igual, con lo feliz que está el perro me parece que el mundo se equilibra un poco y no me molesta tanto haber duplicado el presupuesto en toallitas desinfectantes.
La abuela, a la que sus 3 hijas dimos muchísimo trabajo con la comida, no acredita su descendencia y celebra cada paso a la independencia alimenticia de Maite con una promesa de restaurantes y delicias.

2- La llegada de los dientes.
Todo el mundo chocho, todos locos de contentos. Nosotros nos queríamos cocinar al vapor, bien lento.
Incluso puedo decir que ni siquiera me causa alegría haber tenido que dejar de procesar la carne porque ahora ya mastica y tengo que cortar mas grande pedacito a pedacito (con el mixer era todo mas rápido y práctico.) Si a eso sumamos las quejas por el dolor, las rabietas por hinchazón de encías, las noches sin dormir por todo lo anterior… Y que todo este proceso lo empezó antes de dejar de tomar teta *ay ay ay*
Digo, ya se hacen la idea porque que le salieran los dientes a los 4 meses no fue de mis hitos favoritos. La abuela, una ronda de aplausos por diente.

3- El descubrimiento del alboroto como medio de diversión.
La abuela encantada, imagínate, a la nena le gusta el agite. Bailar, cantar, saltar, hacer la rutina del caballito gris que se va a París al galope, volar por los aires, tirarse para atrás y quedar de cabeza: todo sirve.
En realidad no me puedo quejar porque soy la primer insitadora. Es mas, fui la promotora numero uno, la más culpable de todos de que a la nena le guste tanto todo el asunto. Desde sus primeros días de nacida, siempre me tomé el trabajo de que tuviera sus momentos de carcajada limpia.
Pero claro, es algo muy divertido pero no para cualquier momento. Y ahí, en realidad es donde va la diferencia madre-abuela. Ella viene, toca y se va, en cualquier momento. Y acá queda la nena, rebotado en las paredes que ya he pensado en acolchonar.

4- Las primeras palabras
Divino todo. Pero en el caso de Maite no podemos decir “primeros balbuceos”. La nena empezó y no paró nunca mas. A los 15 meses estamos en la tontera de más o menos 15 palabras. O sea, nosotros decimos “primeras palabras” porque efectivamente algún orden hubo.
La abuela copada porque la nieta es brillante. Yo ya estoy manejando en el fondo de mi mente que cerrapicos podré usar que no violen normativas internacionales sobre derechos del niño. Es que la niña ¡no para!

5- Caminar
Si. Así, en general. Ese momento que todos quieren, sobre el que todos preguntan, que tiene a familia y amigos expectantes para nosotros significara el comienzo de otro tipo de vida.
Porque por ahora todo es sostenida por algo (baúl, sillón, mano, perro, juguete caminador) lo que nos permite tener algún control. Alguno. Porque caminar apoyada vino precedida por la capacidad de treparse a todo (repitan acá todo lo del paréntesis anterior).
Pero el espacio abierto sigue siendo de gateo; bueno, eso que hace que se parece al gateo. O de la mano. Todavía no es un espacio al que salir corriendo, o ni siquiera caminando sola.
Porque recién está dando unos inestables, lentos, calculados pasos sola, algunos pasos, de a poco. Pero se ve a la legua que ya se viene. Maite camina sola.

¡Que personalidad tiene!, solemos escuchar con el padre de la criatura. Así que ahora que la empiezo, me doy cuenta que esta lista es infinita. Digo, estamos a una semanita de los 16 meses… Digo, todavía hablo y me hablan en meses.

¿Qué se nos vendrá?

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2 comentarios sobre “Madre / Abuela”

  1. Cada progreso que hacen es una fiesta, pero claro, para unos mas que para otros, jejeje. La mía con casi un año no tiene ni un diente! Que mis pechos lo agradecen, pero digo yo que algún día tendrán que salir. El día que salga el primero vamos a hacer todos la ola! Jajaja
    Besos

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