Divina yo, que pensé que cuando naciera Maite el universo alrededor nuestro iba a dejar de preguntar los detalles de mi aporte a la reproducción de la raza humana. Ilusa total.

Porque antes de que naciera Maite no había quien no preguntara que cuando íbamos a tener hijos, que cómo, que cuántos, que el tiempo pasa, que la vida se nos va. Ocasionalmente, a mi me daba por divertirme contestándole a alguna desubicada: “no se, si tengo bien y si no también”. Pero la mayoría de las veces me quedaba en el: “Cuando pueda, basta ya de preguntar”.

En algún momento, ya teniendo claro que queríamos tener un hijo se me dió por responder: “¿Quien dice que debo reproducirme y si no quiero qué?” Porque para mi es una opción. No por ser mujer hay que terner hijos (aunque para muchas personas parece que es así).

Años después de que empezó todo, vino la pérdida de un embarazo terminando el primer trimestre. Y la gente se dejó de molestar, porque por lo menos estaba claro que reproducir la especie estaba dentro de nuestros intereses. Eso, y no querer tirar sal sobre nuestras abiertas suceptibilidades.

Luego vino el segundo embarazo que casi no llega pero si llegó. Y nos regaló a esta hermosa Maite que disfrutamos ahora.

Y yo pensé que ta, ya está. Por lo menos ahora, por un rato, basta de ser acosada por respuestas de nuestro plan de vida.

Pero claro que no.

“¿Piensan tener un hermanito? Porque miren que el mejor momento es ahora”
“Me imagino que guardan todo para el siguiente”
“¿Ya saben mas o menos cuántos años quieren que se lleven los hermanitos?”
“Yo que ustedes no guardo nada para el hermanito porque mejor que llegue cuando Maite sea mas grande”
“¿Ya fuiste al ginecólogo a ver si estás lista para el próximo?”
“¿Ya están buscando al hermanito? Porque mejor si se llevan poco y son mas compinches”

Y esto es solo una muestra. Y yo que los quiero agarrar a todos del cogote y colgarlos en una plaza. Digo, déjenme disfrutar en paz. Queremos estar con Maite y vivir con ella un rato, queremos disfrutarla, verla crecer, ser padres primerizos. Eso se que nos pasa a los dos, al padre de la criatura y a mi.

Y a mi también me pasa que necesito que me dejen tranquila con mi indecisión. Porque la verdad es que no tengo la mas mínima idea de si quiero o no aumentar la familia. Un día una cosa y otro día otra cosa. Aunque la mayoría de los días tiro para el “no”.

Sé que se están preguntando por qué. Lo que me pasa es que no encuentro ni un solo argumento por el que haría pasar mi cuerpo por otro embarazo, no se me ocurre por qué querría quebrar este triángulo perfecto que somos papá, mamá y Maite.

Lo único que puedo pensar es que me gustaría que Maite tuviera a alguien mas en la vida además de sus padres. Pero eso es todo. Y contra esto hay miles de cosas para decir.

Varias hijas únicas me han dado su versión de la vida. Están las que me dicen que no tener hermanos no es ningún trauma y que son personas felices, y hay quienes me dicen que les gustaría haber tenido hermanos (aunque no tienen idea como esto hubiera afectado sus vidas). Y están mis amigas, que me repiten hasta el cansancio que tener un hermano o hermana no te asegura nada en la vida. Que uno puede tener una familia enorme y sentirse muy solo.

Es por eso que “que Maite tenga un hermano” como idea, no me alcanza para hacer algo tan grande como traer a otro ser humano al mundo. Me parece mucha responsabilidad.

¿Cosas en contra? puedo nombrar varias: no repetiría mi embarazo ni mi parto, estamos bien como estamos, la economía familiar no se si lo resiste, la casa nos quedaría chica… y todo así. Y principalmente, veo como muy negativo que ninguno de los dos nos morimos de ganas de hacerlo. Yo soy de los que piensan que tener un hijo es algo que, cuando se puede elegir, se hace con muchas ganas y mucho amor. No tengo nada de lo primero y lo segundo está todo concentrado en nuestro trío.

Tengo una amiga que me dijo que si tengo mas de un argumento negativo, debería pensar seriamente hacerlo. Y eso es lo que estoy haciendo.

A veces me preguntan: “¿Y si Maite algún día te pide un hermanito?” Y yo respondo que ella no va a tener idea de lo que está hablando. Y “porque mi nena de 2, 3, 4, o 5 años quiso” nunca me va a parecer suficiente.

Aunque quien sabe. Capaz que Maite crece y yo me muero por tener otro bebé en casa. O no…

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