Unos centímetros más…

Es dramático como unos centímetros más o unos centímetros menos pueden hacer tanta diferencia. Pero tanta, tanta diferencia.

Porque hasta hace unas semanas, cuando estábamos en 75 centímetros o menos, o algo por ahí, muchas de las mesas o estantes de casa quedaban fuera de la vista de la pequeña de la casa. Todo era muy alto.

Entonces, digamos que la niña estaba jugando con algo con lo que no debía tipo control remoto, lima, marcador permanente, celular de madre o padre, pañuelitos descartables, cortauñas, encendedor, tijera de picos, y por qué seguir si ya sabemos que puede ser cualquier cosa. Ahí entro yo, el adulto responsable. Se lo pido amablemente y puede ser que me lo de o no. Si me lo da, bien; sino, se lo pido menos amablemente. Y de nuevo, si me lo da, bien; si no me lo da se lo quito. Y lo pongo sobre la mesa. Capaz que patalea un ratito (si es que no me entregó el objeto de una), pero como todo el asunto se le va de la vista y hay otras cosas mas a mano para llamarle la atención, todo pasa. O sea que, en 2 minutos, podemos pasar de estar con una motosierra en la mano a que la motosierra esté divinamente sobre la mesa y ella buscando con qué mas jugar.

Pero la nena creció. Y “poner sobre la mesa” deja de ser una solución porque lo mira fijo hasta que se convence de que un buen berrinche vale la pena. Porque ahora la mesa está al alcance.

Y me vienen ganas de llorar. Llegó el momento de otro tipo de soluciones para que no quiera jugar con cosas que no debe agarrar para eso mismo.

Ese otro tipo de soluciones, aún no se me ha ocurrido.

Principalmente, porque estoy ocupadísima viendo qué otras cosas vienen como consecuencia de llegar a los 80 centímetros. Les cuento: metro-jirafa

– Se pega con el borde de la mesa redonda de vidrio del fondo. Si antes pasaba tan bien por abajo… La de chichones que está dejando esto, no tiene nombre.

– Ya no entra acostada en su coche grande para dormir la siesta. Dormir ya es una cuestión de cama o cama.

– Llega cómoda a abrir el cajón de los cubiertos en la cocina. Por favor, basta ya.

–  Llega al estante del escritorio en el que tengo los lapiceros y marcadores y todo el material para dibujar y pintar. Por lo menos las trincheras, tijeras, goma de pegar, lapiceras, acuarelas y óleos los voy a tener que cambiar de lugar. Le dejo las crayolas.

– Cuando se pasa para nuestra cama, si se pone transversalmente, ya no entramos. Así que ya me molesta aunque no me toque la parte de los pies.

Y creo que esta lista podría seguir y seguir. Pero los dejo por acá porque me quedo trancada pensando en un par de pantalones pre-cio-sos que tiene y que ya no se puede poner porque parece Cantinflas.

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13 comentarios sobre “Unos centímetros más…”

  1. Difícil etapa…. por experiencia creo que se pueden hacer varias cosas que te hacen entrar un poco en dualidad. Pero creo que finalmente es lo más efectivo. Creo que, por un lado, hay que alejar definitivamente algunas cosas que son peligrosas. Y eso implica reestructurar un poco la casa y pensar en los potenciales peligros. Hay que ajustar el ambiente. Pero, por otro lado, tampoco puedes transformar tu casa o todos los lugares por los que pase tu pequeña a ella. El mundo tiene una forma y unas condiciones que también tiene que aprender. Por ejemplo: en casa de mis padres hay una estufa fija a leña. Cuando mi hija aprendió a caminar tenía terror que se acercara porque evidentemente se iba a quemar y mucho, con tan solo tocarla. La estufa es fija, no la podía sacar. Así que tuve que asumir que tendría que enseñarle que eso era muy peligroso. Eso no significa decirlo una vez, sino muchas. Implica hacer demostraciones y también estar igualmente atenta a por dónde anda en cada momento o a que alguien le esté echando un ojo. Pero la verdad es

  2. Me quedé a medias… la verdad es que a mi me funcionó. JAMÁS mi hija ha tocado la estufa (ahora tiene 4 años) y ella entendió rápidamente que no podía tocarla ni acercarse.
    Creo que en esto hay mucho de confiar. Me pasó algo parecido con los vasos de vidrio. A mi hija le pasé vaso plástico en muy pocas ocasiones, porque creo que es importante que aprendiera a tomar en vaso de vidrio, que hay que cuidarlo, que no se puede golpear porque se quiebra. Lo mismo, NUNCA ha quebrado un vaso. Pero eso significa enseñarle, estar al lado de ella y tener mucho ojo para preveer el peligro. Mucha suerte!!!!

  3. Gracias por comentar! Estamos muy de acuerdo.
    Nosotros vivimos en casa con escalera, por ejemplo y nunca ha sido un tema. Porque ha entendido (luego de reiteradísimos recordatorios) que eso no se hace. Casi que no llegamos a usar el portón de la escalera. También tenemos estufa, y ahora estufa también a leña. De sacarlas del camino ni hablar, y ella aún no se ha quemado el primer dedo.
    E igual con muchas cosas. Pero veníamos pudiendo terminar sus ganas de agarrar ciertas cosas con solo sacarlas de su vista y ahora sacarlas de su vista no es tan fácil.
    Yo, igual que tu, soy de la idea de que uno no puede adaptar el mundo al niño. Con sacar los peligros es suficiente, que si no después no podés ni ir a visitar a tu propia madre sin que la niña arme escándalo por querer tocar todo.
    jajaja es solo aprovechar el blog para sorprenderme de cuanto crece y lo que significa. 🙂
    Saludos!

  4. ufffffffffffff todavía recuerdo cuando nos dimos cuenta que los nuestros ya superaban la altura de la mesa…. todo un mundo nuevo por descubrir y… más terror para nosotros… y lo peor cuando llegan a abrir las puertas y aprenden a hacerlo…. pánico a que se salieran de casa… ánimo… pronto descubrirá nuevos retos y se pasará esta etapa 😉

  5. Mi hija mayor ya es más alta que la tuya, con lo cual es más mayor, y aún da guerra con estas cosas. A mi me ha funcionado tener dos cajones con tonterías y permitirle que abra y cierre y coja las cosas de allí. Por otro lado, cada vez que coge algo que no puede lo que hago es quitárselo y desviar su atención con otra cosa. No es fácil porque los berrinches son continuos, pero si consigues captarles la atención suelen dejar rápidamente lo que tienen entre sus manos.
    Ánimo!!

    1. Ah no es fácil, no. Pero hay que hacerlo. Si no, nunca va a aprender que “no” es “no”. Yo hago eso del señuelo con las llaves. Desde la primera vez, que me quedé varias horas sin poder salir al fondo, que le hicimos un llavero que guardamos como si fuera real. Ella queda loca de la vida jajaja Gracias por las ideas de cajones 🙂 Te haré caso

  6. Jajajajaj es verdad cuando crecen y ya alcanzan las cosas… En mi caso lo de la mesa se quedaba corto porque aprendió pronto a subir a la silla y escalar hasta la mesa para coger lo que le interesara, hace tiempo que tengo que dejar las cosas encima del mueble alto o las estanterías. Para mí el punto de no retorno lo marcó cuando llegó a la altura para abrir las puertas!!! Ahí llegó la pérdida de mi control jajajaja, ahora a la que me descuido está investigando por la casa o ha escalado hasta el lavabo para abrir el agua y lavarse las manos!!! Uffff qué paciencia!

  7. crecen demasiado rápido…uno no se da cuenta hasta que comienza a ver esos detalles, sobretodo cuando comparas fotos del antes y el después.

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