Como descubrí que mi hija es bilingüe

Este post viene del padre de la criatura. De ese al que les digo que es mi maridete, que va a la par conmigo y que me aguanta la cabeza con todo lo que no me da el tiempo para publicar en el blog (y con lo que publico también). El asunto del lenguaje, nos tiene como locos… 

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Majo ya habló de esto en el post anterior a este. No sé muy bien cómo se define el bilingüísimo ni si es correcto que afirme que mi hija es bilingüe con tanta seguridad pero qué más da.

Ocurrió así.

No bien nuestra hija se puso a caminar con cierta seguridad “inventamos” un juego que consiste en que ella pasa por debajo de mis piernas abiertas. Lo repite unas cuantas veces hasta que se cansa.

Pues bien una mañana cualquiera, jugando nuestro juego, apareció por detrás mío y me dijo “Hola daddy”. Le pregunté qué había dicho y repitió hasta el hartazgo la misma frase “Hola daddy”. Le pregunté a la madre si había escuchado lo que me estaba diciendo. Como toda mala madre se rió y me miró como si no fuera importante.

Todo mi anti-imperialismo se cayó cuando oí a mi hija decir “Hola daddy” porque en su boca, y a pesar de que lo hacía porque estaba expuesta a los dibujitos de la industria, sonaba como música. Era música para mis oídos. En esas dos palabras, una en español y otra en inglés, ella unía dos de sus experiencias más placenteras: mirar Peppa Pig y jugar conmigo a cruzar por debajo de mis piernas.

Porque ella mira Peppa en cualquier circunstancia, incluso en medio de la mudanza.
Porque ella mira Peppa en cualquier circunstancia, incluso en medio de la mudanza.

Entonces ocurrió lo inevitable, a la par que fue desarrollando el lenguaje fue incorporando más palabras en inglés. Algunas cosas como “chau, bye, bye” fueron fáciles de decodificar para nosotros, pero otras como “ready, steady, go” o “It’s unfair” fueron más difíciles. En el caso de la segunda me di cuenta viendo un capítulo de Peppa con ella, porque cuando decía “Totopié” y golpeaba el piso con su pie no me daba cuenta de dónde había sacado esa expresión ni que quería decir.

En fin esto del bilingüísimo me terminó gustando. El otro día me encontré jugando con ella al “ready, steady, go” e intercalando cada tanto un “Prontos, listos, ya” para que la botija siga incorporando ambas lenguas. Así se ensancha su mundo, su lenguaje y su conciencia. Qué más puedo pedir.

Mi hija es bilingüe y me encanta.

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2 comentarios sobre “Como descubrí que mi hija es bilingüe”

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