Manía ¡que manía!

Todos tenemos nuestras cosas. Si, cierto. Listo.

Pero nunca había pensado en que uno puede tener manías desde pequeño. Desde tan pequeño como lo es Maite, que está casi por cumplir 2 años.

Les cuento 3 comportamientos consistentes, los que tiene hace más tiempo:

Si uno la está usando, una puerta va abierta. Abierta del todo. Y si uno no la está usando, va cerrada. Cerrada, cerradísima. Y es un tema que la enoja profundamente. Al punto que muy rápidamente aprendió a poner topes a las puertas que se cierran solas para impedir que lo hagan… quedamos boqueabiertos.

En la misma tónica, las tapas sirven para tapar, señores. Y no para estar ahí, solas en una mesa. Así que donde vea un recipiente de cualquier tipo con su tapa al lado o por las inmediaciones, no descansa hasta que esa tapa queda bien puesta. Y nada de tirarla por arriba o apoyarla despacito. Cerrada, dijo.

Wiiiiiiiiii ¡hamaca! Aunque para esta niña la diversión ya tiene condiciones a cumplir.
Wiiiiiiiiii ¡hamaca!
Aunque para esta niña la diversión ya tiene condiciones a cumplir.

Ama las hamacas. No, perdón: ama las hamacas amarillas. Y de ningún otro color. Hemos visitado plazas de todo tipo, para grandes, para chicos, con distintos tipo de hamacas, muchos, muy variados colores. Pues ella solo se sube a las hamacas amarillas. Aún no le hemos pegado a que no haya una. Siempre (si, ya se, suena imposible pero juro que siempre) hay una hamaca amarilla. Y ella jamás acepta subirse a otra.

Y como estas 3, hay un par mas.

A veces, el padre y yo nos miramos sonriendo y con carita de “awww pero que divertido” y a veces me da la impresión de estar criando una futura desquiciada; dependiendo del humor del día y de la persistencia del mal humor de la niña si alguna de estas cosas se le complican.

Y cuando yo lo cuento, la gente me dice: “ay, si, como no, claro que alguna cosita siempre, eso pasa, se le pasa…” y todo en esos tonos.

Y yo pienso que, después de todo, yo pasé una importante cantidad de años de mi vida sin soportar que los volúmenes de los aparatos que se ponen con número estén en números pares, o caminando por la izquierda de quien me acompañara. Y ahora, con 35 pinos, puedo decirles que se me ha pasado. Pero tengo nuevas.

Todavía no he logrado acordarme al ir al pediatra de preguntarle seriamente por estas cosas. Siempre comentamos alguna a modo de chiste en onda: “ahora está con esto o con aquello”. Pero no le pregunto de verdad.Ya me voy a animar.

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5 comentarios sobre “Manía ¡que manía!”

  1. Jajaja, no sabía que se empezaba tan pronto…yo la de las puertas, la he tenido, hasta hace solo unos 4 o 5 años. Puertas intermedias fuera! jajajajaja. Si el pediatra te cuenta algo, dinoslo! tengo curiosidad… la mía con 8 meses si tiene manías, todavía no me he dado cuenta…

    1. Yo tampoco sabía que iniciaba tan pronto, ni me lo imaginaba. Capaz que al final no es así y estamos criando una futura maníaca. Pero ya tendré mejor información y seguro la comparto 🙂

  2. Mi hija tiene 4 años ahora, pero también como a los 2 años empezó con algunas manías. No sabría decirte cuáles, porque como ves, se les pasa. Pero durante esa época recuerdo que me preguntaba a mi misma si esto sería mi castigo por ser psicóloga, es decir, el tener una hija obsesivo compulsiva, jajaja. Porque Laura también tenía sus obsesiones. Así que con los años llegué a la conclusión que era una época. Creo que sólo hay que observar y estar atentos a que no se vuelva demasiado desquiciante y estar dispuestos a romperles de vez en cuando el esquema, para que no se vuelva desquiciante para ti.

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