Si, juego

Les propongo un juego.

No necesitan recursos y se puede empezar y terminar en cualquier momento. Y si bien implica a un adulto y un menor a cargo, la gracia es que uno puede jugar lo mas pancho sin que el mencionado menor a cargo se entere.

Hay que estar en alguna situación cotidiana con un niño / niña de ___ años. Por ejemplo, la querida Maite de 2 años recién cumplidos y yo en el living. Situación:  yo prendo la estufa a leña y me siento a emparejar medias sueltas, ella juega con lo que sea que se trae del cuarto y con lo que sea que encuentre en la sala que estamos.

El objetivo: pasar la mayor cantidad de minutos sin decir “no”.

¿Dejar de reprimir y que la niña haga lo que se le antoje? Ni loca. La idea es poner los mismos límites sin decir esa maldita palabra, buscar alternativas a las 2 letras.

Y les doy algunas opciones:

tal cosa mejor en otro momento / aquello que querés hacer es imposible / podemos hacer eso que te gusta mas tarde / espera por favor / si hacés tal cosa vas a lastimarte de tal manera (o vas a lastimar a tal persona o mascota, o vas a romper esto o aquello) / deja de hacer lo que sea que te hace mal / en lugar de tal cosa hagamos tal otra.

Y hay muchas mas alternativas. Supongo que será cuestión de práctica que a uno le salgan tan fácil como salen otras cosas.

Pero como yo no puedo ser 100% diversión, les aviso que esto no es solo un juego. Uno termina aprendiendo sobre el uso que uno mismo le da a una palabra tan chiquita que pesa tanto. Y uno también puede empezar a ver los efectos que tiene dejar de decir “no”; no solo en el que es reprimido, si no en uno mismo.

Porque, además, lo primero que hace este juego es que te cuestiones si el “no” que vas a decir es necesario, si será un límite que tiene sentido o es simplemente algo que uno quiere en ese momento.

Necesito jugar un poco más antes de contarles mi experiencia. Por ahora, es muy positiva (oooooobvio).

Lo que sea que haga mi hija, seguro que va a recibir tantos “no” en la vida que no los podríamos ni contar. Yo no quiero sumar a eso. Ya les conté que, para mi, el lenguaje que usamos, pesa. Si encima, encuentro una manera de hacerlo que no me cueste, mejor. A ver como me va con esto…

Ustedes, ¿son muy de decir “no”?

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6 comentarios sobre “Si, juego”

  1. La verdad que nunca me he planteado si soy de decir mucho que no, pero sí que tienes razón que el no, es un stop total, en cambio, si se lo dices de otra manera, llega al cerebro no como una coacción, sino como un consejo para mejorar. Me parece una iniciativa estupenda este juego que todo el mundo debería practicar en su vida, el lenguaje hace mucho. 😀

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