Yo y papá – Yo y mamá

En esta ondita está Maite ahora. Se sienta entre nosotros dos y le da, con palabras y gestos:

*mano en su pecho* “yo yyyyyyy”

*mano en el pecho del padre* “papá”

*mano en su pecho* “yo yyyyyy”

*mano en mi pecho* “mamá”

Y así repite 4 o 5 o 10 veces hasta que se cansa o uno de nosotros se para y se va.

Esto no es algo aislado y loco. Se nos está haciendo claro por todos los medios que la chiquilina está tomando consciencia de si misma como ser independiente y único (como corresponde).

Me tiene fascinada. Tanto, que tengo varios borradores en el tintero (la tipa escribe en un blog y habla de tintero… ¡!). En este en especial quiero concentrarme en que, además de descubrirse a ella misma, nos está también descubriendo a las otras personas.

Y nos está descubriendo como se descubre a ella misma, de a poquito y en base a la experiencia, dándole para que tenga al ensayo y error, ensayo y error, ensayo y error. Me cachetea sin piedad aquello de Maite persona; el conocimiento de que uno está viviendo con un ser humano independiente, criando a todo un individuo.

Ella nos está conociendo y nos está midiendo per ma nen te men te.

Me sorprende, aunque no debería, la capacidad de la chiquilina para sacarnos la ficha.

Noni es como le dice a mi madre; o sea, a su abuela materna. Es entrar a la casa de Noni y va derecho a donde la doña guarda el chocolate, al grito de “colate, colate”. Es también en el único lugar que va a la heladera en busca de “netsss” (Danette). La sacó de toque a mi madre. Y eso que yo no dije nada…

Conmigo… ufff… soy la madre. Tira de la piola cada vez que puede, mas no sea para probar que tan tensa está. Me agarra por donde ya sabe que me complica.

Gira hasta darme la espalda cuando le estoy hablando de algo que no le gusta (y si yo me muevo y me paro delante de ella gira de nuevo y así podemos estar hasta que yo me saco de mis casillas y me voy). Automáticamente le dice que “no” a cualquier ofrecimiento de comida que hago, que no es lo que responde con todas las personas. Nunca me agarra nada, salvo que sea un chupetín. Me enfurece, tengo que aprender a que no se me note. Saca cada juguete que guardo. Con otras personas, canta “a guardar / a guardar / cada cosa en su lugar” y pone las cosas en su lugar (o cerca). Conmigo, no hay con qué darle. Ni bien nota que estoy ordenando algo, pimba, lo saca para jugar.

Verán que les nombro todas cosas que juegan con el límite de mi paciencia. Pero es cierto que también sabe qué hacer cuando quiere amor y mimos. Se me acerca, me dice: “que linda mamá”, me agarra la cara con las dos manos y me da un beso en la nariz. Por supuesto que dejo lo que sea que esté haciendo (lo-que-sea) y nos metemos de lleno en una sesión de mimos. Esta niña me puede.

Todavía nos estamos conociendo, si. Pero me puede.

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5 comentarios sobre “Yo y papá – Yo y mamá”

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