Sin trabajo fuera de casa

Yo ya tendría que haber empezado a trabajar doble horario esta semana. pero no: seguro de desempleo para todos por problemas de la empresa empleadora. Bum. Soy ama de casa en seguro de desempleo.

De todas las maneras en las que me imaginé mi maternidad, ninguna estuvo ni cerca de esto por donde se lo mire. El caso es que involuntariamente me he convertido en una ama de casa que cuida todo el día de su hija de 2 años y medio (por lo menos hasta que empiece el jardín el último día del mes).

¿Qué? ¿Yo?

¿Todo el día con Maite, que demanda actividad y atención como si fueran una clase de 20 en primer año de escuela? ¿Haciendo las compras, preparando las comidas, limpiando y fregando, llevando una huertita o cuidando el jardín? ¿En serio?

Nunca me lo hubiera imaginado. El trabajo no es lo que define mi vida, pero lo hago feliz y convencida de que es la mejor manera en la que yo puedo cambiar pelito a pelito el mundo. Me gusta el trato con niños y adolescentes, disfruto leer y estudiar al respecto. De ninguna manera yo optaría por quedarme en mi casa. Amo tener mis vínculos y mi desarrollo personal, además de todo lo que hago y soy con mi familia.

Pero pasó. ¿Cómo sobrevivo?

1 – Tengo a mano una buena y diversa lista de actividades para hacer. Algunas me gustan a mi, además de todos los juegos que entusiasman al menor a cargo. Ejemplos de las que me gustan: dactilopintura, masa y moldes, colorear, cantar y bailar, cocinar, jincana, actividades de jardín. Todo depende del clima y tiempo disponible. Y me entrego, de verdad. Si el asunto va de masas, armamos una confitería o al elenco entero de Peppa Pig; si va de actividades de jardín, el cachorro mete manos en la tierra y riega el pasto y todas las flores. Juego. Jugamos.

2 – Salir. A-donde-sea. Eso es a la playa, al supermercado, a caminar, a casa de amigos, a donde los lleve el viento. Tomar aire es fundamental para no morir ahogado en el pozo que hacés cuando te quedás todo el tiempo parado en el mismo lugar.

3 – Tiempo personal obligatorio. Ese rato que la niña duerme la siesta es oro. Hago lo que se me canta, que necesariamente significa ninguna tarea del hogar. Algo que me guste y me haga sentir bien. Claro, quedándome en mi casa, por ese rato de la tarde, que es poco. Pero también está el consensuado momento de escape patrocinado por el amor de mi vida. Y así me voy a tomar algo con mis amigas, salgo a caminar de mañana antes de que él se vaya al trabajo o me siento abajo del sauce llorón del fondo a mirar pasar las nubes.

Y están todas esos momentos excepcionales y excelentes como cuando Maite se queda con familiares o tenemos actividades sociales los 3 juntos. Y saber que en realidad es un privilegio disfrutar de el día a día de mi hija, que creo que es lo que mas gano en todo esto. Quality time.

mafalda si vivieras
Evitando a consciencia y entusiasmo el modelo de la mamá la Mafalda de Quino.

Aunque esto es una pata sola de todo el asunto, es importante. Estamos bien.

 

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5 comentarios sobre “Sin trabajo fuera de casa”

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