Mamá no usa pañal

Estamos en ese momento, Maite no usa más pañales. Estamos en etapa “de muy de vez en cuando para dormir en la noche”.

En el proceso, lo que mas ha divertido y motivado a la niña es compartir que ella ahora es como la mayoría de las personas que la rodean (y de las cosas). Porque, como me imagino que ustedes suponen, “Papá no usa pañal”, “Timbó (el perro) no usa pañal”, “Puchito (un gato que no logra olvidar) no usa pañal”, “Muñeca Sol no usa pañal”; “baldosa no usa pañal”, “silla no usa pañal”, “buzo no usa pañal” y todo así hasta “pelela no usa pañal”.

Y en esto se nos iban los minutos las veces que iba a la pelela pero no hacía nada. Ella deja de hablar en muy pocas ocasiones. De nada sirve decirle “pero la pileta no hace pichí” o “la biblioteca no va el baño”. Para ella parece ser importantísimo nombrar todo lo que ahora está en el mismo mundo pañal-free que ella.

Durante los primeros días le llamó mucho la atención cómo hacíamos nuestras cosas el padre y yo, así que cada vez que íbamos al baño ella se paraba a mirar y nombrar las etapas: “ahora nos sentamos en el wáter, ahora hacemos pichí ,ahora nos limpiamos la cola…” y todo así. Si, no es joda eso de que deja de hablar en pocas ocasiones.

Como a esta altura de la joda es casi experta, hace todo sola salvo la parte de limpiarse, ya no le causa curiosidad y nos deja en paz. Salvo algunas pocas veces.

Y llegó esa vez en la que se le ocurrió ir a mirarme y yo estaba menstruando. Me vio el paño higiénico en la mano y los ojos se le pusieron como platos. Me observó atentamente mientras yo lo pegaba en la bombacha. La pobre piba no acreditaba. Sin pestañear, pasó la mirada del paño a mis ojos y me dijo bien lento, como pensando “ma má u sa pa ñal”.

Y se quedó helada. No se si estaba repasando en su cabecita todas las veces que me había visto en ropa interior, concentrándose en el detalle de mi “pañal”, si estaba buscando otro elemento que desmintiera lo que veía, si estaba formando alguna idea al respecto. Pero su mirada duró varios segundos. Capaz que esperaba que yo desmintiera, que le dijera loca.

Mi mente hacía otro tanto, intentando decidir si le decía que no era un pañal o qué. Si-no-si-no-si-no-quéhagoahora-cantopañal, ledigocualquiercosa-si-no-confirmo-desmiento.

Al final opté por lo de siempre, por la segura, explicarle la situación aunque no me entienda nada: “Naaaaaa Mamá no usa pañal. Es un paño higiénico porque estoy menstruando. Pero tranqui que no, pañal no.” Se rió aún algo en pausa, creo que sopesando para que lado de la contradicción se le iba la balanza.

Mientras me levantaba del water y me subía la bombacha, agregué: “¡Mirá si mamá va a usar pañal! Bueno, capaz que a veces para dormir, como Maite”. Y me bajé la pollera.

Capaz que fue el verme parada sin que se notara paño ni pañal, capaz que fue el tono, capaz que fue porque ya hacía dos minutos que estábamos en el tema y la atención se le fue para otro lado; se dio media vuelta y se fue.

Por unos segundos me quedé pensando en la posibilidad de que se le ocurriera ponerse un pañal, pero para cuando terminé de lavarme las manos ya estaba convencida de que ya había sido todo.

Las siguientes veces que fui al baño me siguió de cerca.

Hoy, mientras me cambiaba de ropa, vino corriendo. Se paró adelante mio, me miró, dio vuelta, me miró la cola. “¿Mamá usa pañal? Naaaaaaa”,  dijo divertida. Y se fue como vino,  a seguir armando torres.

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