Ah si el título podría hacer referencia al amor que me genera esta niña. Todos los días, un poquito más.

Pero se trata de independencia. Les cuento algunas cosas que Maite hace en casa, por iniciativa propia o a pedido.

Bueno, si. Es incluso más que la paulatina independencia para ella, que va ganando autonomía, y para mi, que puedo mirarla hacer mientras ocupo mis manos en otra cosa.

Es también comenzar a ser parte activa de las actividades de la casa, que pueda sentirse constructora de nuestra vida cotidiana; y no sólo mirar mientras los padres le resolvemos todo. Es ir desarrollando habilidades al ritmo que quiera  y sumando cosas que “yo puedo, mamá”. Es ir trabajando el sentido de la responsabilidad por las cosas de uno y las colectivas.

No se si tengo que aclarar esto pero ahí va: no es “mirá esta turra que no se para a arreglarle el zapato que se le salió a la nena”. Es más, cuando si me acerco, me recibe un “salí, mamá” o “pará”. Cuando quiere mi ayuda, la pide.

Les cuento unos ejemplos que les recomiendo para todo infante de casi 3 años:

1. Ayudar a servir y levantar la mesa para las comidas, desde el desayuno a la cena. Cada vez que en esta casa se arma una mesa para comer, ella lleva, por lo menos, sus utensillos (plato, cubiertos y vaso). Le copa poner el mantel.

2. Entrar por lo menos una bolsa o bolso livianito cada vez que llegamos a casa, desde donde sea. La básica es llevar su mochila personal, como también le dicen en el centro educativo. Así que Maite ya tiene incorporada su mochi y la pide. Esto es (claro), cuando no llega dormida o recontra mil cansada.maite y mochi

mm.jpg
Maite y mochila. Así entra y sale del centro de educación infantil.

3. El ciclo de la ropa. Ponerse/sacarse ropa y similares (bajarse y sacarse la ropa de la cintura para abajo cuando va al baño). Le encanta. Creo que lo que mas disfruta es dejar la ropa para lavar en su cesto de ovejita. Ah si… buenísimo 😮 Aunque todavía le cuesta muchísimo hacer las cosas de la cintura para arriba, mas ahora que se viene el momento de buzos y camisetas de manga larga. Además, el juego de desvestirse y vestirse le despertó las ganas de elegir qué se pone, sobre todo cuando estamos en la parte de doblar la ropa para guardarla una vez que está limpia. Queviasé…

4. Juntar sus chiches. Funciona tan intermitentemente que es como el recordatorio constante de que hay cosas en la vida que son una ruleta. Yo insisto siempre. A veces sale, a veces, no. Ta.

También hace algunas otras cositas a veces, como arrimarse a cocinar o querer pasar un trapo con cera por los muebles de madera cuando uno está en eso. O todo lo referente a su higiene personal (limpiarse la cola cuando va al baño, cepillarse los dientes, enjabonarse en la ducha). Regar, claro que si, muchas veces quiere.

Momento. Están todas esas cosas que hace que… uffff… le digo que no. Digamos, abrir caramelos, prender el lavarropas (sin importar si tiene algo adentro) y cambiarse los zapatos. Bueno, con cambiarse los zapatos a veces si, a veces no.

Claro que todo lo que ella hace lleva mas tiempo, a veces termina en desastre…  mejor dicho, es algo que hace una persona que no hace ni 3 años que vino al mundo y que está aprendiendo todo, así que puede resultar en cualquier cosa. Hay que tener paciencia… a veces mucha. Mucha.

Ni siquiera les puedo poner los links a todos los posts que me enseñan que la maternidad es aprender a ser paciente. Mil veces.

Anuncios