Hola… ejem… Hoy escribo para sacarme una opinión de adentro.

Me niego a aceptar que me soy una histérica solo porque soy madre.

Sentirme de maneras distintas con respecto a algo es mi manera de ser persona. Es la forma de todas las personas.

Antes de ser madre, yo ya era la persona que soy. Existo hace 36 años, soy madre hace nada más que 3. ¿Soy la misma? Claro que no. No me voy a poner en pelotuda, desmintiendo a Heráclito y toda la filosofía. Nunca soy la misma.  ¿Me convertí en otra persona por ser madre? No, no vale mentirse a uno mismo. Ni siquiera las drogas te transforman así. Lo que sea que sos, se acentúa o resurge o se expresa de alguna manera que antes era distinta. Pero no es por ahí, igual.

Ni dormida acepto que soy una histérica por ser madre. O que ser madre me hace comportarme como una histérica (pónganlo como les guste más).

Digo, vayamos al fondo de todo esto. ¿Por qué no me gusta? Porque ni siquiera es dicho como término clínico o algo que se le parezca. Es histérica como sinónimo de gataflora quejosa que cambia de opinión y se siente desbordada por poca cosa, propensa a expresarse de cualquier manera no calmada. Y Freud que se vaya a oler flores a otro lado, no tiene nada que ver con el uso de la palabra.

Yo se que intenta ser divertido. Pero no me da gracia que me definan como lo hace un machista desconforme que le dice “histérica” a una mujer cuando no es sumisa. Y ya alguna vez les dije… ok… mas de una vez…, ok, contando experiencias propiaspalabras ajenas…. Ya he dicho lo que opino sobre el tema.

Porque me parece que lo que se esté dando no es una resignificación ni nada por el estilo. Se me hace que es una manera indirecta de reforzar el estereotipo que durante tanto tiempo permitió que una mujer haciendo lo que le parece (en oposición a lo que le indican) sea molesto.

Basta publicidad, me tenés cansada, agotada, con este tema (en general). No me copa que las madres nos pensemos así, no me copa la idea de la madre histérica, ni siquiera como idea en el aire.

Espero no ofender a nadie, pero si que reflexionemos sobre como nos imaginamos. Las palabras que elegimos si hacen la diferencia.

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