Una tarde tranquila, en casa, poco después del cumple 3 de Maite, ordenando el relajo de juguetes. Le regalaron música que no conocemos, así que le di play a un CD y seguimos en la misma; pensando en nada importante, poniendo cosas en su lugar, de vez en cuando moviendo la cabeza al ritmo de la melodía y todo, prestando atención a las palabras de a ratos.

Llegamos a una canción que conocemos, que el Mestre Papanata cantó en el cumpleaños y que a la niña le gustó de primera. No le presté especial atención, porque me pareció obvio que ya iba a tener tiempo de escucharla cuatrocientas mil veces hasta aprenderla todita de memoria. Efectivamente,no había pasado ni un mes, y ya la canto hasta cuando me baño, es lo que suena camino al centro educativo, y es una de las niña la canta mientras juega.

Así que, mientras estiraba el acolchado escuché el final de la primer estrofa que dice: “De estar acá/ de estar acá con vos/lo más lindo es contar con vos”. Me pareció super tierno. Así que cuando terminaba la segunda estrofa, canté bajito.

Como es música bien hecha, además de sonar bien dice algo. Por lo que ese segundo estribillo cambiaba una palabrita: “De jugar acá / jugar acá con vos/ lo más lindo es contar con vos”. Y cuando termina la tercer estrofa cambia de nuevo y dice “crecer”: “De crecer acá / crecer acá con vos / lo más lindo es contar con vos” Precioso.

A esta altura yo ya había dejado de hacer cosas y estaba parada escuchando la canción.

El cuarto estribillo habla de subirse a una hamaca verde. Y, en lugar del esperado fin de estribillo, dice “Dejá nomás / dejá que me hamaco yo / Lo más lindo es contar con vos”.

Nudo en la garganta. No se cual de todas las ideas que se me vinieron a la cabeza en esa décima de segundo  hizo que se me humedecieran los ojos: independencia, crecimiento, autonomía. O las hormonas. Digamos las hormonas.

La niña de ¡ya 3 años! sintió algo raro, me miró y preguntó: “¿Qué pasa, mamá?”

Enorme ella. Vestida con ropa que eligió sola, juntando sus juguetes, dirigiéndose a mi claramente. El nudo en la garganta me dejó sin aire por unos segundos.

papanata.jpg
Lo fuimos a ver en una presentación en un lugar chiquito y acogedor. Maite lo amó.

Ni una epifanía que recuerde antes de ser madre. Ahora tengo una que recuerdo vívidamente y estaba viviendo la segunda. Entendí que va a crecer y que no la puedo parar. Y que se va a querer hamacar sola. Y que lo importante es que pueda contar conmigo como compañía, soporte, y fuente de amor incondicional. Porque algunas cosas parecen opuestos pero no lo son, como independencia y necesidad de apoyo.

No les voy a mentir; me llevó unas cuantas escuchas eliminar el nudito en la garganta cuando llega esta parte de la canción. Digo, a esta altura la escuchamos tantas veces que ni gracia.

Ahora ya es de esas canciones que me pone feliz que Maite cante, y cruzo los dedos para que vaya entendiendo de a poco lo que está cantando. Ojalá a las dos nos ayude en la idea de dejarla crecer.

Anuncios