Yo soy de las personas que se asombran todas las veces de lo resilientes y adaptables que suelen ser muchos niños. Sin embargo, no se me ocurre copiarles las estrategias que usan para alcanzar tanta comodidad con la vida.

Basta ya. Voy a empezar a aplicar aquello de “todo es mejor, más fácil y divertido si es jugando”. Ya usé esta estrategia para algo que se me hacía muy difícil, decirle menos “no” a los niños que me rodean, y me va bien.

Esta vez el desafío es más grande: tengo que hacer que ser ama de casa (con trabajo irregular en casa) por unos meses me funcione. Bueno… por lo menos, que me salga  más o menos bien.

Porque, una vez más, la vida me halla sin trabajo fuera de casa. Y aunque ahora aparte está mi horario que no es tan de ama de casa, en el que me motivo sola; y este es un cambio en mi rutina más querido y buscado que aquella vez que ya les conté, eso no lo hace más fácil. O más divertido. Aunque, por lo  menos, le saca el factor sorpresa.

Pero amadecaseando, ¿alguien alguna vez se aburrió más que colgando medias mojadas en una cuerda, de a una (porque seguro que ninguna tiene par)? O colgando ropa en general, digo, descubriendo que te olvidaste de poner quitamanchas acá y allá, apretando palillos con tan poco entusiasmo y atención que, o salen catapultados a la gloria de repente o no se abren pero se les tuerce el centro de alambre. Mil veces. Mil. No, muchas más.

Hay que encontrarle sentido a estas tareas tediosas. Así que ahora tengo un desafío. Cuando cuelgo ropa la ropa, para ir una al lado de la otra, debe compartir alguna categoría (tipo de ropa, dueño, color, etc.) y va a contrareloj. Real. Y me divierto.

¿Me duele la volutad porque por enésima vez hay que juntar los mismos juguetes? Pongo música y tengo que hacer encajar el nombre del juguete que tengo en la mano en la letra de la canción que estoy escuchando, sin parar de agarrar cosas.

Claro, esto que pongo acá son sólo algunos ejemplos de los retos domésticos que estoy empezando estos días. Hay juegos que los pruebo una vez sola y  me aburro. Les cuento los que van durando más de una jugada.

Se que aún me falta encontrarle la vuelta a las peores tareas. No hay cosa que pueda imaginarme para ponerle disfrute a lavar el baño, o las asaderas después de cocinar un delicioso matambre a la leche. ama de casa platos.jpg

Así que escucho ofertas. Cualquiera que quiera contribuir con algún truco para que mi horario de ama de casa sea un poco más motivante, estoy abierta a todo tipo de propuestas.

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