Contar un cuento

Las rutinas de la hora de dormir puede ser bien variada, según leo por las redes.

Nosotros hemos pasado por prácticas diferentes, cambios de horario e inconsistencias varias. Muy a pesar mio, que me descanso en las rutinas y que las tengo de aliadas para tantas cosas, no nos resolvemos a que la hora de dormir sea de tal manera y punto. Por lo menos, hasta ahora.

E igual quiero contarles algo que hacemos hace tiempo y que ha probado ser la manera más versátil, fácil y divertida de marcar la hora de “se terminó todo ahora toca cerrar los ojos”. Eso que hacemos como último paso y que no ha fallado para que la chiquilina apoye la cabeza en la almohada. Lo que viene después de ponerse el piyama, lavarse los dientes, tener sed, querer contar algo que pasó en el día y la mar en coche.

Cuento inventado. La versión libre de “contar un cuento para dormir”.

Básicamente, el personaje central es siempre ella en forma de hada, bailarina o cualquier animal. La acción tiene que ver con cosas que hayan pasado en el día o que ya sabemos que le entusiasman (volar, buscar flores, cantar). Y la fórmula siempre es la misma: “había una vez”, personajes, pasó una cosa, se resolvió, fin.

Lo largo del cuento se determina en la cantidad de personajes y detalles. Si ya es tarde o estamos cansados, no decimos mucho más que lo básico. Y si es temprano, necesitamos bajar la excitación o tenemos ganas, la historia puede estar plagada de detalles e incluir personajes variados.

La magia es que, además, podés sumar los temas, aprendizajes, moralejas, que se te ocurran.

Ejemplo:

Había una vez una mariposa que se llamaba Maite. Un día quiso volar lejos para buscar flores de su color favorito. Le pidió ayuda a su amigo bichito de luz y juntos se animaron. Disfrutaron una tarde preciosa entre  las flores rosadas. Contentos, volvieron a su casa, listos para dormir. Maite abrazó a su familia y se durmió feliz. Fin.

Con todos los agregados posibles. Sumamos personajes, sacamos, cambiamos el objetivo, damos más o menos detalles. El final siempre es el mismo.

Sin un libro en la mano, además, podés hablar mirando a los ojos, haciendo caricias o durante un abrazo.

¡Uso y recomiendo!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s